Hay una cosa llamada "La leccion"- El cielo me compadezca de haberla visto! Escucha- puedes imaginar a un circulo de cosas sin nombre pero parecidas a perros en una iglesia ense~andole a un ni~o peque~o como alimentarse como ellos? El precio del intercambio, supongo- te sabes el viejo mito de como la gente extra~a dejaba sus huevos en la cuna de los bebes humanos que se robaban. Pickman estaba mostrando que le sucedia a esos bebes robados-como crecian-y entonces comence a ver una odiosa relacion en las caras de los humanos y en la de los no-humanos. El era, en todos los grados de morbosidad entre lo francamente no-humano y lo degradadamente humano, estableciendo una conexion en la evolucion. Las cosas como perros surgieron de mortales!.
Y luego de un rato me quede pensando que habra hecho el, de el joven y lo que le quedaba de humanidad en la forma de cambios, entonces mi ojo capturo un cuadro que envolvia ese mismo pensamiento. Era uno de un antiguo interior Puritano- de madera pesada y de muebles del 1700, con la familia sentada mientras el padre lee de las escrituras. Todas las caras menos una, mostraban reverencia, pero esa reflejaba la burla en la oscuridad. Era la de un joven, y sin duda pertenecia a un supuesto hijo de ese padre , pero en esencia era la marca de las cosas sucias. Era su transformacion- y en el espiritu de suprema ironia- Pickman le dio a las facciones del joven unas muy parecidas a las suyas.
Para ese momento Pickman habia encendido una lampara en el cuarto de al lado y sostenia abierta la puerta para mi, preguntandome si me interesaria ver sus "estudios modernos". Yo no habia podido darle muchas opiniones- estaba sin palabras y aterrorizado- pero yo creo que el comprendio y se sintio como felicitado por su trabajo. Y ahora quiero asegurarte de nuevo, Elliot, que no soy ningun mocoso para gritar por cualquier cosa que muestre un poco mas alla de lo natural. Soy una persona de mediana edad, bastante sofisticado, y creo que viste bastante de mi en Francia para saber que no soy facilmente impresionado. Recuerda tambien que apenas me habia recobrado y acostumbrado a esos cuadros que transformaban a la Inglaterra colonial en una clase de anexo al infierno. Bien, a pesar de todo esto, el otro cuarto saco un verdadero grito de mi y tuve que agarrarme de la puerta para no caer. El otro cuarto me mostro un grupo de ghouls y brujas gobernando el mundo de nuestros antepasados pero ahora el horror era traido en nuestra vida diaria!
Dios, como podia pintar ese hombre! Habia un estudio llamado "Accidente del Subterraneo" donde un grupo de esos seres malvados salia de una abertura en el suelo del subterraneo de Boylston Street y atacaba a la gente en la plataforma. Otro, mostraba un baile en la colina Copp entre las tumbas con el paisaje de ahora. Tambien habian visiones de sotanos con monstruos vigilando y espiando en la oscuridad, esperando su primera victima bajar por las escaleras. Un canvas muy asqueroso, que parecia mostrar una gran seccion de la Beacon Hill, con una armada de cosas parecidas a hormigas de los monstruos mefiticos apretandose una a la otra a traves de la madrigueras que le daban aspecto de panal de abejas al suelo. Bailes en los cementerios modernos eran libremente pintados y otra concepcion de algun modo me impacto mas que todo lo demas- una escena en una tumba desconocida, donde un gran numero de bestias se agrupaban alrededor de una que llevaba una guia de Boston y, evidentemente, leia en voz alta. Todos apuntaban a cierto pasaje del libro y cada cara se veia tan distorsianada con epilepticas risas que casi pense podia escuchar sus infernales ecos. El nombre del cuadro era, "Holmes, Lowell y Longfellow yacen enterrados en el monte Auburn" .
Mientras gradualmente me calmaba a mi mismo y me reajustaba para este segundo cuarto de demonios y morbosidad, comence a analizar algunos de los puntos en mi cabeza enferma. En primer lugar, me dije a mi mismo, estas cosas repelen por la falta de humanidad y la crueldad mostradas en Pickman. El compa~ero debe ser un enemigo declarado de toda la humanidad para crear tal tortura en la mente y el cuerpo y la degradacion del comportamiento humano. En segundo lugar, asustan por su grandeza. El arte era el arte que convence- cuando vemos los cuadros, vemos los demonios mismos y les tememos. Y la parte extra~a es que Pickman no tiene su poder de lo selectivo o lo bizarro. Nada era borroso, distorsionado o convencionalizado; las siluetas eran claras y como si estuvieran vivas, y los detalles eran dolorosamente definidos. Y las caras!
No era cualquier interpretacion artistica lo que veiamos, era el mismisimo pandemonioum, claro como el cristal en objetividad. Eso era, por todos los cielos!. El hombre no era un fantasioso o un romantico para nada- ni siquiera trato de darles el aura prismatica de los sue~os, pero friamente reflejo algun mecanismo y bien establecido horror en el mundo del que el fue testigo. Dios sabe lo que el mundo pudo haber sido, o donde el siquiera pudo haber visto formas tan blasfemas, pero lo que fuera la fuente de sus imagenes, algo era claro. Pickman era en todos los sentidos- en concepcion y ejecucion- dolorosamente y casi cientificamente realista.
Mi anfitrion me llevaba ahora al sotano donde estaba su estudio actual, y me reforze a mi mismo del efecto infernal a traves de los canvas incompletos. Mientras alcanzabamos el centro de las humedas escaleras, el apunto su linterna a una esquina del gran espacio abierto a la mano, revelando ladrillos en forma circular, de lo que era obviamente un pozo en la tierra. Caminamos cerca y vi que debia tener unos cinco pies de ancho con paredes gruesas como de un pie y tenia unas seis pulgadas sobre el nivel del suelo- trabajo solido del 1700 o yo estaba bastante equivocado. Esa, Pickman dijo, era la clase de cosas de las que el hablaba- una apertura de una conexion de tuneles usados para minar la colina. Note, que no parecia haber sido enladrillado y que un pesado disco de madera era la aparente cubierta. Pensando en las cosas con las que este pozo pudo haber estado conectada si las ideas de Pickman no eran mera retorica, temble un poco, entonces me voltee y lo segui a traves de una estrecha puerta a una habitacion peque~a, provisto con un piso de madera y amueblado como un estudio. El gas de acetileno daba la luz necesaria para trabajar...
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